No se nace mujer, se llega a serlo

Tomando café y leyendo el periódico con unos amigos nos llamó la atención un artículo que hablaba sobre  la opresión de la mujer en la historia, lo cual nos condujo a una serie de reflexiones que merece la pena plasmar aquí.

Para entender el sometimiento social de la mujer nos tendríamos que remontar a las interpretaciones culturales, a los modelos de conocimiento teórico y a las expectativas morales y políticas, hasta bien entrado el siglo XX y en muchos casos aún en el siglo XXI, las únicas personas consideradas con un status suficiente para ser productores de conocimiento y portadores de la verdad en determinar las pautas sobre el comportamiento humano adecuado fueron y son los hombres. Según Lourdes Méndez, “la jerarquía de sexos es la piedra angular de un orden social que primero fue dictado por la naturaleza y luego ratificado por la costumbre y por último legislado por el derecho”.

El uso de la legislación es el instrumento más eficaz para perpetuar la estratificación sexual ya que siempre se ha ligado a la mujer según la forma en que ejerce su sexualidad. Se ejerce a través de las leyes (me acuerdo aún de Gallardón…) una violencia que nos imponen de facto a través también de las limitaciones cotidianas socialmente aceptadas, presentes desde la infancia sobre todo con las niñas cuando se las endocultura o se las “educa” para servir a los demás, a olvidarse de sí mismas, limitando sus prácticas y sus pensamientos. Rubin afirmaba “solo cuando el sujeto dominado es consciente de su dominación y se pregunte por qué podrá luchar contra ella”.

Hay varios problemas de base en el sometimiento de la mujer: el papel de la mujer en la procreación nos remite a lo biológico; las esencias atribuidas a lo femenino y a lo masculino; el dominio que los hombres han tenido sobre las mujeres a lo largo de la historia; la coerción física del sexo masculino sobre el femenino. Todo esto es fruto de la consolidación patriarcal que identificó a la mujer con la naturaleza y lo irracional y al hombre con la cultura y la razón, y mediante la institución del matrimonio se asentó un modelo de familia basado en la desigualdad, así como la supremacía de un sexo sobre otro que se intenta probar con leyes biológicas, me explico: la ciencia médica al elaborar sus teorías sobre las mujeres lo hace de acuerdo con las necesidades de la ideología machista dominante, ya que nuestro sistema social está basado en la dominación sexual y de clase, pero no estamos oprimidas por nuestra biología ya que creo que nuestra opresión es social. Volviendo al matrimonio como institución, el matrimonio ejerce un férreo control de la natalidad como organización social patriarcal que oprime por igual a todas las mujeres sin reconocerlas como seres humanos, biológicos y sociales, sino más bien se las considera “objetos” reproductivos para un fin común. La organización familiar visualiza la posición de las mujeres y de los hombres en la sociedad, la opresión de la mujer es causada por la esfera reproductiva, y no sólo en esta esfera, porque la dominación masculina existe en todos los campos sociales y esto es así porque cada persona en una determinada sociedad se ve sometida a un conjunto de roles y ostenta un estatus que es resultado de las relaciones asimétricas entre sexos, clases, grupos étnicos, etc., en los cuales cada persona se encuentra enmarcada.

Me gusta la frase de Simone de Beauvoir en su obra “El segundo sexo” donde afirma que “no se nace mujer: se llega a serlo”, rechaza el destino de la mujer como inamobible, su destino cambiará cuando ésta se libere de la servidumbre de la reproducción biológica. Así los datos biológicos no son suficientes para definir una jerarquía de sexos.

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Ciencia, dudas y conocimiento

Hace unos meses leí en la prensa un artículo de análisis científico en el que se daba a conocer un nuevo descubrimiento por parte de los científicos del CERN. Se trataba de los neutrinos, unas partículas capaces de viajar más rápido que la velocidad de la luz. De ser cierto resquebrajarían los cimientos sobre los que se ha basado hasta ahora la física moderna.

Parece ser que se ha detectado que los pilares de la ciencia están en fase de “aluminosis”, ya que quizás debamos empezar a cuestionarnos los conceptos sagrados acerca de la Teoría de la Relatividad Especial de Einstein. Sin embargo no son pocos los científicos que califican de erróneos los experimentos del CERN, reflexión que nos lleva hacia la siguiente pregunta ¿por qué aceptamos unas teorías en vez de otras? Esto ya lo respondió Popper en su momento, según él, “porque escogemos aquellas que son más aptas para sobrevivir.”

Tal vez no sea erróneo afirmar que también escogemos aquellas que nos resultan más útiles, y que al mismo tiempo, son utilizadas las que tienen una mayor capacidad de dominación, en lo que influirían también las condiciones epistemológicas y sociales en las que el conocimiento se construye, y por supuesto no hay que olvidar quiénes en muchos casos financian las teorías en las que la ciencia se basa. Salvaguardar el monopolio de los especialistas no es nuevo, se establece institucionalmente la inaccesibilidad del saber, como conocimiento sagrado, y esta relación con lo sagrado se vincula con los sistemas de dominación, porque no es posible la legitimación sin la apelación a algún orden sacral.

Hoy día aunque tenemos acceso a través de Internet a grandes fuentes de información, muchas de ellas contienen grandes sesgos, contaminadas por las grandes multinacionales que controlan los medios de comunicación de masas, por intereses políticos y económicos. Prueba de ello es cómo un mismo artículo publicado en un determinado medio, es interpretado de diferente forma por otro e incluso tergiversado para favorecer intereses particulares. Para Bourdieu, “una lectura de la realidad que ilumina unos aspectos y ensombrece otros, que interpreta la realidad conforme a un solo eje unificador.” Sabemos que no solo se ha producido una información viciada a través de Internet y de los medios en general, sino que cada vez son más numerosos los programas  que dan una visión  ficticia e inadecuada de la realidad, corruptora de mentes, que elimina la capacidad crítica e inocula un mensaje de frivolidad aumentando la alienación de nuestra sociedad.

En nuestra mano está saber interpretar lo que leemos y lo que vemos, distinguir y verificar lo que es posible, lo que puede ser verdad de lo que puede no serlo y sus consecuencias.

Volviendo al descubrimiento de las partículas antes mencionadas y a su posible negación por parte de algunos científicos, nos obliga a investigar y a señalar que la información rara vez es objetiva, está condicionada.  En lo que parecen estar de acuerdo es en que la posibilidad humana de comprender el Universo radica en que el conocimiento debe ser paulatino y acumulativo. La ciencia posiblemente no sea capaz de facilitarnos todas las respuestas, pero podemos aumentar nuestra información y dar respuestas en torno a la cantidad y la seriedad de lo que leemos. Normalmente tenemos plena confianza en lo que la ciencia nos dice a causa de su estatus  inquebrantable, proporcionándonos seguridad. Pero esto puede que ya no sea así, y que nos surjan las primeras dudas sobre los pilares fundamentales en los que el conocimiento se ha basado, y todo a causa de unas pequeñas partículas subatómicas, los neutrinos, capaces de atravesar nuestro cuerpo sin que nos demos cuenta, ellos nos han hecho  dudar de los modelos de la ciencia y, nos han abierto la puerta para poder afirmar que en ciencia no está todo dicho,  que la ciencia occidental nos  proporciona las pautas de lo que tenemos que aceptar y de lo que debemos hacer en un momento determinado, influyendo incluso en nuestras vidas, y sobre todo en cómo deben ser las cosas, siendo uno de los motivos su estatus adquirido a lo largo de los siglos.

Bacon pensaba que “la humanidad es sierva e intérprete de la Naturaleza.”